El pensamiento asesino
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Conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México -UNAM- Ciudad de México, Abril 5 del 2006
INTERLOCUTOR: Quiero explorar con usted el problema de la mente asesina.
RUBÉN FELDMAN GONZÁLEZ: El pensamiento asesino. La mente no es asesina, la mente es un aspecto del movimiento constante que existe entre materia y energía en todo el cosmos.
INTERLOCUTOR: ¿Está en aumento la gravedad y la frecuencia del pensamiento asesino?
R.F.G.: El pensamiento ha tenido un aspecto asesino, violento, terrorista y guerrero a lo largo de los cinco mil años de historia escrita de la humanidad. Actualmente existen factores como la superpoblación, la nueva estructura familiar y su dinámica, la distribución global de la pobreza, la tecnología, etc. que parecen contribuir a aumentar la gravedad y la frecuencia del pensamiento asesino.
INTERLOCUTOR: Tengo la impresión que para entender el pensamiento asesino no basta con entender más la estructura del gene.
R.F.G.: No basta, claro que no. El gene encierra memoria para sintetizar proteína y determinar la forma de las estructuras que configuran el cuerpo humano. Estas estructuras generan movimientos moleculares (y quizá cuánticos) que constituyen el pensamiento, pero el pensamiento se basa en conocimiento, memoria y experiencias. Buena parte del pensamiento asesino se basa en fantasías (pensamiento) que se cristalizan en la pubertad, con el estímulo de la corteza cerebral, que traen las hormonas sexuales.
Si el pensamiento pre-puberal no está adecuadamente socializado, su tendencia en la pubertad y en años posteriores, es crear aislamiento social y un incremento de la vida de la fantasía, a expensas de la vida en la realidad cotidiana de estudiar, trabajar, relacionarse, explorar y sentir la vida totalmente.
INTERLOCUTOR: Esa socialización del pensamiento comienza en la familia.
R.F.G.: Sin duda. Hoy siete de cada diez niños se crían a solas con su madre, apoyada por el Estado o por sus anteriores maridos para que continúe viviendo a solas. El niño a solas desarrolla una rica vida de fantasías con amigos imaginarios frente a un televisor, durante la mayor parte de su tiempo libre. Estos siete niños (de cada diez) no piensan como pensaban los niños que se criaban (antes de las guerras mundiales del siglo veinte), con ambos padres, abuelos, tíos y primos, viviendo en constante diálogo, ya que no existía el aislante televisor. Además los niños en aquellas familias estaban mejor cuidados, mejor alimentados y aprendían a relacionarse antes de salir desde el hogar a la escuela. Los grandes asesinos de nuestro tiempo, como Jeff Dahmer y Ted Bundy vivieron sus infancias en el aislamiento, sometidos a la indiferencia de sus progenitores.
INTERLOCUTOR: Crecieron en un universo solitario.
R.F.G.: Así fue su universo psicológico, digamos, Más fantasía que realidad. El problema es que la fantasía termina buscando su realidad.
INTERLOCUTOR: Pero esa fantasía no tiene necesariamente que volverse asesina.
R.F.G.: La mayoría de estos siete de cada diez niños que crecen en el aislamiento frente al televisor (generalmente sin padre o con "muchos padres", que es lo mismo) desarrollan fantasías, muchas veces muy elaboradas, de franca violencia. Pero esta vida psicológica de violencia, generalmente encuentra "salida" en la vida cotidiana, ya sea trabajando como soldado, policía, abogado, carnicero, agente o simplemente un oficinista que trepa hasta puestos elevados de supervisión ó administración, puestos desde los cuales ejerce dominio, control y formas 'sutiles' de violencia y tortura que tienen como víctimas a los supervisados, empleados ó subalternos. Ese señor no necesita ir a matar o despedazar a nadie, ya que lo está haciendo "sutilmente" todos los días con alguna "audiencia cautiva" dentro de la sociedad como la conocemos. La brutalidad "oficinesca" protege a esa persona para que no se vuelva un asesino seriado como Ted Bundy. La brutalidad "oficinesca" y aún "familiar" (crecientes en la sociedad) constituye la válvula de escape "salvadora" y la persona que vive en sus fantasías y obsesiones violentas no tiene que decidir salir de casa a perpetrar crímenes ilegales. Su violencia se manifiesta dentro de la ley y dentro de las instituciones llamadas "sociales", "políticas", "religiosas", "financieras". etc.
INTERLOCUTOR: Estos son los terroristas admisibles.
R.F.G.: Claro, la sociedad les da permiso para ejercer control y terror sobre otras personas y también crear dependencia y degradación sin que esto constituya un acto ilegal. Una persona de esta índole decide volverse criminal cuando sus obsesiones, fantasías y compulsiones de control no tienen posible salida legal.
INTERLOCUTOR: Entonces existen muchos potenciales criminales, pero pocos criminales reales.
R.F.G.: Claro. La ausencia de Percepción Unitaria en la cultura, la familia y la educación, hace que no vayamos viendo la tristeza, la rabia y el miedo cada vez que surgen a la conciencia (sin pretender cambiarlos), simplemente viendo. Miedo, rabia y tristeza, se van acumulando desde la niñez (sobre todo en niños abusados o despreciados) y se van transformando en fantasías. Si la persona en este predicamento tiene una posición de poder, podrá volcar su rabia explotando, controlando, dominando y aterrorizando a sus subalternos: no necesita, todavía, cortarles el pescuezo.
INTERLOCUTOR: La obsesión rabiosa se ve mucho en la vida doméstica.
R.F.G.: Muy claramente. Y también en toda la sociedad. Mire usted los rostros de los que manejan automóviles en cualquier gran ciudad. La mujer que golpea a su marido, que le grita, que lo insulta y lo degrada, que le arroja platos de porcelana por la cabeza, etc. no necesita matar todavía. Si no tiene marido, tiene a sus pobres hijos para ejercer esos comportamientos.
INTERLOCUTOR: Claro que esto también lo hace el hombre, el papá de la casa.
R.F.G.: Es más raro, ya que el papá que es así, ya está preso. Pero la policía y la sociedad toleran estos comportamientos dominantes mucho más fácilmente en una mujer que en un hombre. Una mujer que golpea a sus hijos y a su marido no termina en la cárcel. El hombre sí. Siete de cada diez niños, sin embargo, viven sin hombre en la casa, con mujeres que pueden ser así. Estas son estadísticas, no estoy inventando nada.
INTERLOCUTOR: Muchos usan las drogas y el alcohol para controlar sus obsesiones criminales.
R.F.G.: Claro. Desean controlar sus obsesiones de una manera (la intoxicación) que está destinada al fracaso. Con las drogas, el alcohol y aún la cárcel, estas personas, llenas de fantasías de rabia, se ponen peor que antes. ¡Muchas veces me pregunto por qué la gente trae hijos a una sociedad que no es apta para niños y que no está diseñada para cuidar bien a los niños! Uno de cada dos niños tendrá que pasar por el divorcio de sus padres, divorcio que es un gran negocio para los abogados. Siete de cada diez niños vivirán sólo con su madre.
INTERLOCUTOR: La televisión muestra programas de horror y de violencia que los niños ven y éstos ven reducido el umbral para inhibir actos de horror y de violencia. Ver televisión es un acto de hipnosis en pro de la violencia. En el internet, hay grupos que ofrecen instrucciones para raptar niñas, matar silenciosamente, abusar sexualmente de las niñas, atemorizarlas para que no hablen, ocultar armas, fabricar bombas y también para intercambiar fotos de niños y niñas en poses sexualmente degradantes y violentas. De esta manera, el número de personas que viven al borde de cometer actos criminales tiene que crecer.
R.F.G.: El pensamiento asesino se constituye progresivamente en el tiempo, desde la misma infancia. Creciendo en un ambiente de privación afectiva, crecen las fantasías de temor y de rabia que llegan a volverse obsesiones. Estos niños quieren dominar y controlar su ambiente y no pueden hacerlo más que en la imaginación. Richard Speck mató ocho estudiantes de enfermería en Chicago en 1966. Ya en la cárcel se hizo de un pájaro vivo que quería cuidar. Cuando el guardia le dijo que no podía quedarse con él, Richard afirmó que si no era de él no iba a ser de nadie, y arrojó el pajarito entre las aspas de un ventilador en funcionamiento, que lo despedazó en un instante. La fantasía de dominar, poseer y controlar va progresando. Jerry Brudos fue un asesino seriado que quiso retener a su madre despreciativa ocultando un par de sus zapatos, cuando aún era muy niño, por lo cual recibió un abusivo castigo de manos de su madre. Luego ocultó ropas de su hermana, progresó a robar ropas femeninas que se secaban al sol y luego aprendió a entrar en casas ajenas para robar zapatos femeninos y ropa interior. Progresa, queriendo fotografiar mujeres en ropa interior, amenaza con un cuchillo a una de ellas, que se negó a hacerlo. Cuando una joven vendedora de enciclopedias llama a la puerta de su casa, él la hace pasar y la asesina. De aquí en adelante, una vez que la fantasía buscó su realidad y la encontró, ya no es posible vivir sólo en la obsesión imaginaria. Jerry Brudos continuó matando mujeres hasta el final y progresó en este acto hasta el punto de mutilar los senos de algunas de ellas, senos que él ocultaba cuidadosamente en un gran refrigerador. En ese mismo refrigerador ocultaba el pie de un cadáver femenino luciendo un atractivo zapado de tacón muy alto.
INTERLOCUTOR: Estaba lleno de rabia contra su madre indiferente y contra su padre ausente. Quería guardar y poseer todo aquello que se pareciera a su figura materna.
R.F.G.: La infancia de los grandes asesinos no fue una infancia feliz. Los signos marcadores están a la vista. Casi todos ellos presentaban enuresis, afición al fuego y a quemar cosas y aún casas y gran crueldad contra animales e insectos. Entre las condiciones de asesinato está la despersonalización de la víctima. La víctima tiene que transformarse en algo menor a un animal en el pensamiento de aquel que perpetra un asesinato. La presencia de stress en la vida del asesino durante el período de la ejecución del crimen se ha mencionado como importante, ya que el stress facilita el abandono de la zona cómoda legal y el ingreso al terreno conductual ilegal del crimen en sí. El desempleo, el divorcio, mudanzas y muertes de allegados pueden gatillar la decisión de cruzar la frontera conductual que transforma la fantasía obsesiva en realidad.
INTERLOCUTOR: Estas son personas incapaces de relacionarse, más bien esquizoides ¿no es así?
R.F.G.: En realidad no son capaces de establecer intimidad profunda y duradera. Lo vemos en la población general con el aumento de los divorcios, el terrorismo y el conflicto. Pero no son solamente personalidades esquizoides. Un antisocial como Ted Bundy podía seducir a pleno día (sólo hablando) a las más bellas estudiantes universitarias. Se cree que asesinó a más de 40 bellísimas muchachas, a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos. Fueron por lo menos treinta y dos. Quizá ni siquiera sea necesario un daño cerebral grosero, como el que se demostró en Charles Whitman, quien más bien deseaba asesinar a su madre, después de lo cual subió a una torre de la Universidad de Austin (Texas) en 1966, matando con rifle un total de dieciséis personas a pleno mediodía. Dejó a su padre con vida. Ed Kemper, otro asesino múltiple, se entregó a la policía sólo una vez que hubo asesinado a su madre, una mujer terriblemente dominante, fría y controladora. Ed Kemper decapitaba los cadáveres de sus víctimas femeninas y enterraba las cabezas en el jardín de su propia casa de manera tal que estas cabezas "miraran" hacia la ventana de la habitación de su madre. Sin duda el rechazo y la indiferencia de los padres (cuando no el franco abuso verbal, físico y sexual) juega un rol muy importante en la necesidad de controlar, invalidar, atemorizar y degradar a otros. Entre los asesinos dominados por sus madres están los asesinos de mujeres, como Ted Bundy, Ed Kemper y George Russell. Entre los asesinos de hombres están aquellos que recibieron el desprecio, el abuso y el rechazo de sus papás, como John Wayne Gacy y Jeff Dahmer. Nat Code estuvo siempre separado de su familia y su abuelo jugaba de papá. En una visita a su abuelo, había otros niños de visita, Nat obligó a su abuelo a presenciar la tortura y el asesinato de todos los niños presentes, antes de ser asesinado él mismo.
INTERLOCUTOR: ¿Qué hace que el asesino no pueda volver atrás y logre dejar de matar?
R.F.G.: En el pensamiento asesino existe una progresiva desviación y un más profundo desorden, una vez que se toma la decisión de matar. Esto es lo que los hechos demuestran, estudiando la vida de muchos asesinos. El momento crucial inicial radica en la decisión de matar cuando ya no es posible controlar, invalidar, humillar y aterrar sin necesidad de matar. La básica obsesión de controlar y humillar puede ser todo lo que el asesino necesite, como en los casos de Harvey Glatman, Richard Cottingham, Steven Pennell y Tim Spencer. Clephas Prince y William Heiren decidieron ir más lejos en la tierra de nadie y gozaron torturando y aún excavando a sus víctimas. La desviación puede ser aún más aguda y volverse necrofilia (el acto sexual con el cadáver de la víctima), como lo hicieron George Russell, John Wayne Gacy, Ed Kemper y Jeff Dahmer. Más lejos que eso, el desorden del pensamiento criminal es total y entonces se vuelven posibles el mismo canibalismo y el atesoramiento de partes del cadáver.Hasta allí llegaron Ted Bundy (el más grande de los asesinos heterosexuales) y Jeff Dahmer apodado el caníbal de Milwaukee, quien mató a más de diecisiete muchachos y quien fue a su vez asesinado dentro de la prisión por uno de sus compañero de destino. La necesidad de orden y comodidad no nos deja ver el desorden en que subsistimos y así el desorden se vuelve inconsciente. Este desorden inconsciente, nacido del deseo de no percibir, tiene una enorme carga emocional de rabia y tristeza, para precipitar decisiones compulsivas.
INTERLOCUTOR: Entonces, si no quiero ver que estoy enojado y violento, puedo terminar actuando con gran violencia.
R.F.G.: Claro. Se trata de ver la propia violencia sin llamarle violencia ni enojo. Se trata de percibir en silencio todo lo perceptible. Esta percepción en silencio de lo que está ocurriendo realmente es el comienzo de la paz. El deseo de estar en paz puede aumentar el conflicto.
INTERLOCUTOR: Solamente percibir todo, al mismo tiempo y en silencio permite el equilibrio.
R.F.G.: Pero es difícil el equilibrio y la coherencia entre el pensamiento, la sociedad, la tecnología y la naturaleza, cuando todos ellos están en cambio y movimiento constante. Sin equilibrio, paz y coherencia, el pensamiento es potencialmente suicida y homicida. Es la Percepción Unitaria de este movimiento total y sus cambios, la fuente de la claridad, la calma y el equilibrio. La Percepción Unitaria de movimiento y cambio constantes (dentro-fuera) abre la conciencia a la realidad como algo indiviso. El espacio es uno, la humanidad es una, el tiempo es irrelevante (aunque pueda ser absoluto y relativo, cuando es percibido fragmentariamente). En la Percepción Unitaria de la realidad indivisa está incluida la percepción del pensamiento, que también está en movimiento. Por esto, el conocimiento propio no es algo final, sino algo que está en movimiento constante. Cuando el ego se percibe como separado y desconectado de los movimientos sociales, tecnológicos y naturales surge un conflicto básico en la percepción de la realidad y esta percepción se vuelve fragmentaria y potencialmente peligrosa para la vida humana. Hay una conciencia de la realidad indivisa que no puede ser el pensamiento, ya que éste es inexorablemente limitado. Es posible pensar en algo, pero pensar en la realidad indivisa es sólo otro pensamiento y no la conciencia misma de la realidad indivisa del hombre, la sociedad y el cosmos. Esta conciencia de la realidad indivisa (más allá del pensamiento) es la Percepción Unitaria. El ojo percibe a la realidad indivisa como colores y el oído como sonido, al mismo tiempo. La Percepción Unitaria no favorece el tratamiento de la raza, la nación, la familia, la ocupación y la humanidad entera como entidades independientes y desconectadas. Pensar en todo esto como entidades desconectadas está francamente contra la supervivencia digna y duradera de la humanidad. En Psicología no se estudia la mente y en Física no se estudia la materia, debido a la búsqueda de resultados inmediatos (y fragmentarios). La introducción de la realidad indivisa en las teorías de la relatividad y quántica ordenaría la comprensión de la naturaleza de la materia y la energía. En Psicología, el estudio de lo que es y de lo que no es la Percepción Unitaria, trae, como hecho y no como teoría, gran paz individual, tremenda regeneración física y una profunda comunión entre los seres humanos involucrados en ese estudio, comunión que a su vez favorece la responsabilidad espontánea del individuo. La Percepción Unitaria del lenguaje nos muestra claramente (al decir "yo miro la casa") que el idioma está estructurado rígidamente en sujeto, verbo y objeto y que toda acción nacida en un sujeto (yo, tú, ellos, etc.) recae sobre un objeto o sobre un sujeto. Esto es incoherente con la Percepción Unitaria del movimiento total y constante de la realidad indivisa, que más que sujeto es puro verbo. La realidad indivisa, más que ser un sujeto denominado "Dios" es un verbo en gerundio (el verbo Amando). Vemos así la fragmentación inherente en el pensamiento y sus productos: el lenguaje y el sujeto. En cambio en el verbo (percibir unitariamente), el pensamiento, el sujeto y el lenguaje son irrelevantes. El uso del gerundio verbal ("viendo", "oyendo") favorece la Percepción Unitaria, la cual sólo puede ocurrir en el presente. La Percepción Unitaria es el verbo de los verbos, la acción fundamental de la mente, que abarca al pensamiento, pero va más allá de él. La Percepción Unitaria comienza cuando se suspende el lenguaje y se escucha todo sonido y se siente el peso del cuerpo, al mismo tiempo, sin esfuerzo, mientras se percibe al pensamiento como si fuera otro sonido sin desear cambiarlo. Ir viendo la violencia interior no es desear ser pacífico. En Percepción Unitaria surge la comprensión básica que existe pensamiento pero no pensador y que es el pensamiento el que inventa un imaginario pensador (Rubén en mi caso), pero también, lo cual es igualmente importante, puede inventar a la humanidad separada del individuo. Cuando esto ocurre, el pensamiento desconecta y fragmenta todas las actividades humanas, hasta el punto en que éstas se vuelven peligrosas para la supervivencia de la humanidad.
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