La vida Simbólica
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Monterrey - Nuevo León, México. 22 de Julio de 2006
Uno ve las mismas preguntas una y otra vez en los diálogos y da, de una y mil maneras diferentes, la misma respuesta cada vez que la pregunta aparece: ¿Si hago “esto” ocurre la Percepción Unitaria?, ¿es la Percepción Unitaria como “esto”?, ¿la Percepción Unitaria es para “esto”?, ¿la Percepción Unitaria le da fundamento a quien dijo “esto”?, ¿cuál es la visión de la Percepción Unitaria respecto a “esto”?
El paso o salto que ocurre del ámbito psicológico C de lo conocido al ámbito psicológico B de la Percepción Unitaria, no es un salto que ocurre como producto de una suma de acciones. La Percepción Unitaria no es ni una teoría ni un código de conducta.
La vida que llevamos está fundamentada en las teorías, las ideas que elegimos mediante los mecanismos de defensa que cuidan y resguardan nuestra preciada imagen egocéntrica. Entonces me vuelvo portador de un sin fin de verdades parciales y me siento satisfecho con una descripción, correcta o no, de la realidad y trato de vivir en medio de la incoherencia siendo “fiel” a mis principios hipnóticamente adquiridos. Pero el ser humano del ámbito C, es decir cada uno de nosotros, está incapacitado para percibir directamente la realidad, su flujo, a menos claro está, que intente la Percepción Unitaria.
Vivimos de las descripciones y nuestro pensamiento es casi completamente simbólico, es decir que requiere de la palabra, la imagen y la idea de la memoria para operar. Así tenemos una vida simbólica, una vida de descripción. Las descripciones siempre ocurren forzosamente, después del hecho. La Percepción Unitaria es el contacto con el hecho mismo de la realidad. Sin tiempo entre el evento que es el flujo de la realidad y la observación, por ende, sin división entre el observador y lo observado. Quizás aquí se hace claro que el observador es parte de lo observado en Percepción Unitaria.
El ámbito B no puede ser imaginado, la imaginación es parte del ámbito C, para percibir la Realidad Indivisa no se necesita tener una teoría o una explicación de la misma. La teoría y la imagen interfiere o ahoga la percepción. Por eso se sugiere suspender el lenguaje hablado, la palabra y el símbolo al intentar la Percepción Unitaria.
Quizás todo el texto y el discurso mismo suene aburrido y reiterativo, pero no vamos a ver lo fascinante de este tipo de investigación si nos quedamos exclusivamente con la memoria de las palabras ya “escuchadas”, con lo que fue, con lo particular, con lo mío, con lo que me identifico, con lo que me forma, con lo que aprendí, en pocas palabras; con el pasado-memoria-futuro-imagen-sentimiento-reacción visceral, en la búsqueda de sabrá Dios qué me imagino que ha de ser la Verdad. Si sé a donde voy entonces estoy perdido.
Los espacios de diálogo no son para corroborar teorías o ver quien tiene la razón, son lugares de encuentro para la investigación sobre lo que es en los hechos el silencio no formulado, ese silencio que no teme romperse con el ruido de la cuchara en la taza, sino el silencio que escucha... ¿Me pregunto si conocemos ese silencio?
Jorge A. González Ayala.