Resumen del Diálogo sobre lo que es y no es la Percepción Unitaria

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Monterrey - Nuevo León, México. 13 de Mayo de 2006

Como cada sábado, nos reunimos los amigos de Monterrey que compartimos el interés en la vida en Percepción Unitaria.

Solíamos acercar mesas cuando asistíamos más de 4 personas, ahora le decimos a la gente que llega: “Acérquese al fuego”. Llegamos a ser más de 6 alrededor de una mesita para 4 personas. El diálogo se facilita al no tener dificultad para vernos las caras y escucharnos, dada la cercanía física. Hoy a más de 5 años de reuniones, seguimos viéndonos en un lugar público, espero que esa condición cambie pronto, a pesar que jamás se ha dificultado el flujo de diálogo debido al ruido y el servicio propios del lugar.

Hace 2 semanas leímos una entrevista realizada a Rubén Feldman González que gira en torno a la naturaleza cíclica del ámbito C y la naturaleza a-cíclica del ámbito B.

La semana pasada continuamos con el mismo tema, hablando sobre la dificultad para la comprensión cabal de la obra escrita: “La ausencia de intento de Percepción Unitaria”

Hoy haciendo un resumen para un buen amigo que retoma su asistencia a los diálogos; volvimos a tocar el tema. Los diálogos por lo general se extienden hasta que llega un punto donde las palabras se extinguen y queda un silencio ardiente consumiendo las dudas y a los participantes.

La entrevista comenta que el cerebro sigue ciclos de tipo genético y epi-genéticos, es decir, que tienen su origen en la memoria biológica y la memoria de eventos.

Estos ciclos se pueden ver de manera más clara, quizá, con el nombre de evocación o recuerdos. El cerebro parece tener una compulsión por recordar, tanto el pasado como el “futuro”. Aunque, como bien lo aclara la entrevista, la evocación es sólo una de las actividades cíclicas del cerebro en percepción fragmentaria, están también las adicciones, las parafilias y otras actividades groseramente fragmentarias.

Pero, en un momento de observación directa de la evocación, alcanzamos a ver que ésta tiene como objetivo principal escapar de la vida intolerable. Es decir, que para la mayoría de nosotros, nuestra condición permanente puede ser descrita bajo el calificativo de frustración.

Para evadir el vacío generado por la frustración el cerebro de manera inconsciente, es decir, sin intervención de la voluntad, actúa generando una realidad alternativa, fantástica e ilusoria, mucho más satisfactoria que la vida como Es.

La naturaleza de ese escape, tal como lo describe Rubén Feldman González en su entrevista, es cíclica y aunque el contenido recordado no sea el mismo, lo que sí es igual es el uso de la evocación como un mecanismo permanente de evasión por parte del cerebro.

Un amigo complementó lo dicho diciendo que encima decíamos que con voluntad podía cesar la naturaleza cíclica de la actividad cerebral, completó el comentario diciendo que la falta de Percepción Unitaria del pensamiento nos hace incurrir en incoherencias como esas. Creencias que facilitan la permanencia cíclica de la actividad cerebral. En otras palabras, el ejercicio de la voluntad es parte del proceso del pensar y por ende más actividad cíclica (ámbito C).

Ahora bien, todo lo anterior es relevante para el estudio de la Percepción Unitaria en general y en particular de la obra escrita sobre el tema, porque de ahí deviene que si no estudiamos en Percepción Unitaria; el ámbito C, la actividad cíclica de evocar y fantasear bloquea la capacidad de que en el cerebro se despliegue el significado de la lectura o el diálogo.

Es decir, en la lectura o el diálogo se inmiscuye el actor observador, la voluntad y la actividad positiva del Yo que no permite que haya nada nuevo en el cerebro.

Así tenemos que; podemos decir cosas como: “Es que: el pensamiento me gana” – incoherente. La observación pasiva, pero alerta de darse cuenta del funcionamiento de los sentidos incluido el pensamiento como un sonido más, sin juzgar, sin intención de cambiar lo pensado, permite la comprensión de que no hay diferencia entre el Pensamiento y el Pensador.

Es así de sutil, la naturaleza del estudio que amerita el tema más importante de la vida humana. No me aventuro a repetir que sigue siendo el menos conocido, pero sí el hecho psicológico más importante de la vida humana: ignorado voluntariamente, menospreciado e invalidado por el condicionamiento hipnótico y la comodidad mediocre.

Dos horas pasaron sin medirlas. Nos levantamos rompiendo el silencio verbal, pero nos despedimos desde la ausencia de imagen. Cesó por instantes la representación de la realidad en el cerebro, el cerebro no se detenía en nada, se movía, estaba en movimiento con la realidad, ahí el tiempo no cabía, dado que sólo estaba el instante que moría y no había duelo por el instante perdido.

Jorge A. González Ayala.

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