Resumen del Diálogo sobre lo que es y no es la Percepción Unitaria
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Monterrey - Nuevo León, México. 1 de Octubre de 2005
Fue una pregunta, con distintos matices, palabras y forma a lo largo de la reunión la que detonó el diálogo entre los asistentes. En esta ocasión fuimos 8 personas, todas habían tomado al menos una vez el taller sobre la psicología del Siglo XXI, la psicología de la Percepción Unitaria, algunas lo tomaron la semana pasada en la ciudad de Saltillo.
La pregunta fue: ¿Cómo comunicamos la percepción unitaria a una persona, a una persona con apego a ideas religiosas, con apego a técnicas, a una persona querida que está lejos, que no vive con nosotros, que siente que tiene algo valioso (psicológicamente hablando), pero que no conoce la percepción unitaria?
A la pregunta le siguió el silencio.
Es importante darse cuenta del movimiento del pensamiento, es decir percepción unitaria del pensamiento, sobre lo que implica esta pregunta – comenté.
En primer lugar esta pregunta puede implicar que hay una división entre la gente que sabe o conoce de la percepción unitaria y la que nunca ha escuchado al respecto. Esta pregunta con sus diferentes objetos de acción – la persona religiosa, la persona que vive lejos, el ser querido, el que no vive con nosotros – puede implicar que existen diferentes maneras, formas, métodos para resolver problemas particulares con una solución particular.
Si esto fuera así, ésta misma pregunta, con diferentes objetos de la acción (comunicar la percepción unitaria) esconde al conflicto horizontal.
El conflicto horizontal es la creencia básica de que el observador está separado de lo observado. Obtiene su nombre de la naturaleza dual de la percepción fragmentaria que implica el movimiento de aquí hasta allá entre dos puntos en el espacio separados por 3 dimensiones y el tiempo. Todo lo anterior abstracción del pensamiento que trata de abarcar a la realidad en flujo, lo cual por cierto, es imposible.
Esta aproximación negativa a la pregunta, vivenciando los hechos, viendo las implicaciones al mismo tiempo, juntos intentando la percepción unitaria, nos deja ver que la pregunta guarda la dualidad del conflicto horizontal y en ese ver se devela el hecho de que el problema es uno y la solución (sin ser escape) es Una también.
No podemos planear o decir cómo se comunica la percepción unitaria a X, Y o Z. X, Y o Z personas son realmente diferentes manifestaciones de un solo movimiento de la mente, del movimiento de lo conocido a lo conocido, del movimiento de la memoria que es el pensamiento.
De ese movimiento está conformada nuestra conducta, nuestros hábitos y personalidad, y ese movimiento no puede explicar en los hechos, ni comunicar sin distorsión o incoherencia; la percepción unitaria.
Por lo tanto y con ánimo de investigar y cuestionar, debemos inquirir en la percepción unitaria de la única forma posible: INTENTÁNDOLA sin postergar.
Esto es posible dándonos cuenta del peso del cuerpo, de la totalidad del sonido, del campo visual y del pensamiento como un sonido más, dándonos cuenta de la defensa del Yo en forma de movimiento innecesario, de atención voluntaria a un estímulo, de impulso por encender la televisión o fantasear sobre algo agradable. La quietud y el silencio no son percepción unitaria, pero la quietud y el silencio pueden ser el reflejo de una mente en silencio, sin movimiento de la memoria-pensamiento describiendo, nombrando…
Siguió un largo silencio, la percepción unitaria iba y venía, el intento intermitente que se renueva al haber alerta sobre el movimiento del pensamiento. Pasó una muchacha en bikini (en el hotel hay una alberca techada). El pensamiento se percibió en forma de reacción visceral como un escalofrío que sacude al cuerpo, es curioso que lo recuerde sólo ahora que tecleo estas palabras.
El silencio continuó, no sabría decir la duración, la mesera vino un par de ocasiones a rellenar las tazas con café.
Una de las amigas que asiste asiduamente al diálogo comentó que a propósito de la incoherencia del pensamiento, este también distorsiona la percepción, comentó cómo en una ocasión había omitido el “NO” de una frase importante y esto debido a que estaba distraída pensando en algo sin intentar la percepción unitaria. En la distracción entendió que las reuniones para el diálogo sobre percepción unitaria eran un rito. Sobra decir que no es así…
Continuamos con la pregunta que dio origen al diálogo – se comentó que nuestras relaciones son superficiales, aunque se trate de una relación con un ser querido cercano, como un hijo, una esposa, nuestras relaciones se ven reducidas a crónicas sobre lo realizado en el día, comentarios sobre los intereses en común y la búsqueda de entretenimiento colectivo, como ver una película aparentemente juntos o salir a distraerse juntos.
Este hecho dificulta la comunicación de la percepción unitaria, que cuestiona y trata sobre aspectos re-levantes de la vida, aspectos que han pasado a formar parte de lo conocido, aspectos que hoy no son más que la sombra de lo que alguna vez fue la inteligencia humana, inteligencia redefinida como la capacidad de ver cuando el pensamiento no es necesario para dar paso a la percepción unitaria.
Alguien comentó que somos esclavos del pensamiento. J.P. le preguntó si es que el pensamiento y el Yo están separados.
Le contestó que sí, al menos que así parecía. Recordamos juntos que las palabras Tiempo, Yo, Memoria, Pensamiento y Emoción son sinónimos y que una no existe sin la ilusión de la otra y que no son permanentes ni permanentemente necesarios.
El ver esas sutilezas en nuestras afirmaciones abre la puerta al insight, a la comprensión sin palabras de hechos psicológicos desconocidos, pero no ocultos, que se refrescan y regeneran al cuerpo cada vez que ocurre la percepción unitaria. El estudio de la percepción unitaria implica y se facilita con esta comprensión epistemológica, en la que el Yo u Observador es objeto abarcado por la observación. El Observador es parte de lo Observado, Lo que ve es todo lo que hay, nos dice el Dr. Rubén Feldman González. Si no existe esta comprensión, por lo general el Yo se apropia de la acción, el Yo quiere ser partícipe de la percepción unitaria.
Otro silencio siguió tejiendo al diálogo.
Una amiga comentó de manera detallada beneficios que sentía se debían a la percepción unitaria. Tiene una semana de haberse introducido al hecho, y manifiesta tener gran energía y una sensación de paz. J.P. comentó que eso es indudablemente un sello de la percepción unitaria, que la paz es casi un milagro, y que es una pena que no sintamos que la paz sea suficiente. Continuó diciendo que existe un deseo de provecho, un deseo de placer constante y que eso sofoca la verdadera paz, la paz sin objeto o motivo.
Traté de hacer un resumen cerca del final del diálogo, puesto que las 7:30pm se llegaron volando, comenté que si llegábamos a estar en situación de comunicar la percepción unitaria era necesaria la lectura de la obra sobre percepción unitaria, debido a la responsabilidad que literalmente significa capacidad de responder, pero que lo mejor que nos podía pasar era no saber lo que íbamos a decir.
Pregunté ¿O acaso creen que esto (refiriéndome al diálogo) se puede preparar?
Salimos del local con cierta rapidez, el lugar estaba desierto salvo por nuestra mesa. La iluminación era benigna como suele ser antes del anochecer, el aire exquisitamente fresco, amable, invitaba a no moverse del lugar.
Nos despedimos… y nos fuimos retirando.
Jorge Alfonso González Ayala