Resumen del Diálogo sobre lo que es y no es la Percepción Unitaria
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Monterrey - Nuevo León, México. 27 de Agosto de 2005
El calor está en su apogeo, el sol lo ilumina todo, pareciera que las sombras dieron tregua a la luz. Se trata de una tarde brillante, un tanto soporífera. Cuesta abandonar el refugio de la ventilación mecánica en esta cálida tarde.
Al entrar al punto de reunión la diferencia de temperatura le da la bienvenida al cuerpo, se relaja uno al sentir al aire frío y seco del clima artificial, el estrés cede.
Me siento y ordeno un café y un vaso de agua con muchos hielos. Llega H., temprano. Más tarde llega J.P. y mientras cuento una anécdota de Krishnamurti llega S. Repetí la anécdota de Krishnamurti a petición de J.P., para que S. la escuchara.
Reímos con la anécdota, que trata sobre la inocencia y la honestidad, esa donde K califica una obra de teatro como “podrida”, se disculpa al día siguiente con los alumnos y maestros, pero indica de nuevo que está “podrida”.
Comentamos sobre la claridad, que no es estar claro respecto a algo, sino la claridad que surge de la observación sin pensamiento, palabra y juicio que nuble la vista u obstruya el escuchar, puros al mismo tiempo.
Nos sumimos en el silencio. Revoloteaba la palabra control en mi cerebro, debido a un desafortunado documental que vi horas antes. Salió en forma de pregunta:
¿Qué es el control?, ¿Quién es el controlador?, ¿Qué es lo controlado?
A la pregunta le siguió el silencio.
J.P. preguntó, para aclararnos a todos; ¿te refieres a control psicológico, verdad? – Continuó, porque es necesario controlar a veces por nuestro trabajo, máquinas, computadoras, automóviles.
Se asintió y hubo un acuerdo tácito al respecto.
El control, dijo J.P., es el movimiento del pensamiento, es el ejercer una conducta para no mostrar algo, para evitar hacer algo, es esfuerzo.
¿Es el ejercicio de la voluntad? – pregunté.
H. comentó que el control es para reprimir los sentimientos, para no expresar un sentimiento, por ejemplo se puede ejercer control para no llorar aunque se tengan ganas y haya mucha tristeza o miedo.
S. comentó que el control trae placer. Que hay mamás que disfrutan controlando a sus hijos pequeños.
J.P. tomó la pregunta; ¿quién controla? Y dijo que el controlador es el Yo, que el control es producto del pensamiento.
Comenté que parecía ser que el control, como lo conocemos y como se promueve, como ejercicio de la voluntad y bajo cualquier manifestación o idea que existe favorable y desfavorable del control, es una respuesta del condicionamiento a la ansiedad. Comenté que parece ser que hay filosofías enteras dedicadas al control a fin de “mejorar” una vida imaginaria futura o para evitar un castigo. Y que estas filosofías lo único que hacen es hacer explícito y por escrito un mecanismo inconsciente.
Muchas veces nos topamos con nosotros mismos y nuestros conocidos tratando de controlar, de modificar nuestra conducta ante hechos que nos disgustan o bien por miedo a las consecuencias de un pensamiento, sentimiento o reacción que en última instancia forman parte de lo mismo; el condicionamiento.
Así tenemos que el control es:
- La mayoría de las veces inconsciente.
- Venerado, por uno mismo o por las filosofías existentes.
- Un mecanismo que pretende menguar la angustia, y tiene su origen en el mismo hecho que provocó la angustia. Por lo tanto nos espera más angustia.
- Implica la ilusión de controlarse ahora para un momento venidero, es decir incluye la sensación del paso y anticipación del tiempo, todas funciones del ego.
- Refuerza la idea de que el Yo está separado de la realidad y de todas las personas.
- Rara vez, por no decir nunca, es cuestionado como una solución real a los problemas, en especial, los psicológicos que en realidad no distan tanto en su origen de los ocasionados por el hombre sobre este planeta y que son identificados como problemas reales.
El control, nos dice J.P., no tiene valor, valor intrínseco como lo tiene la percepción unitaria. También comentó que los asistentes al diálogo no opusieron resistencia a los comentarios sobre el control debido al conocimiento que tienen de la obra escrita de Rubén Feldman González, sin embargo remarcó la necesidad de vivenciar la observación del proceso del pensamiento que implica el llamado control.
El control provoca una sensación de alivio, de satisfacción, y ese es un gran problema para la humanidad, porque una persona satisfecha de sí misma, es una persona que no está dispuesta a observar, a cuestionar, a indagar, a inquirir. Siente que todo está bien como está, y que puede continuar operando de una manera fragmentaria, egoísta y elitista sutil o groseramente. Es un intento por dar continuidad a una imagen, a una ilusión del pensamiento llamada Yo.
La percepción unitaria no necesita, ni usa, ni se relaciona con el control en manera alguna.
La percepción unitaria no es controlar los pensamientos, ni controlar la conducta, ni tratar de hacer predecible la propia existencia. Lo desconocido y la percepción unitaria son inseparables y lo desconocido es lo que es, el movimiento, el vacío, la pasividad, el observador siendo parte de lo observado.
Este hecho es verdad para el que lo toma en serio, para el que se da cuenta del funcionamiento de los sentidos al mismo tiempo, para el que ve con los ojos y escucha con los oídos sin pretender filtrar lo que es, a su conveniencia, a su control.
La ilusión de certidumbre, control, controlado y controlador puede surgir y disolverse en la percepción unitaria si se es constante en el intento, si se da uno cuenta del miedo a la incertidumbre sin llamarla miedo, sin pretender hacer o brindar el silencio a alguien o a algo.
Así de incondicional es la mente silenciosa que observa. No puede ser de otra forma, es un movimiento que está más allá de los contenidos de nuestra memoria particular o colectiva, más allá de cualquier ilusión de control y para eso nos reunimos a dialogar, los muchos o los pocos que asistimos, para resonar juntos en los hechos de lo que es y lo que no es la percepción unitaria.
Habrá quien pueda calificar este tipo de investigación como circunstancial o subjetiva. El diálogo en percepción unitaria realmente pierde mucho de lo que podría calificarse de subjetivo, los convoco a vivenciar e investigar el significado de esto.
Jorge Alfonso González Ayala