Resumen del Diálogo sobre lo que es y no es la Percepción Unitaria

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Monterrey - Nuevo León, México. 6 de Agosto de 2005

La tarde de hoy, fue benigna en toda la extensión de la palabra, no recuerdo un verano tan plácido en Monterrey como este que hoy vivimos. Lamento comentarlo, pero creo que el cambio climático ha beneficiado muchísimo el clima en las latitudes de la ciudad de Monterrey. Hay agua en abundancia, verde en todos los cerros, temperaturas moderadas, amables… Muy probablemente esto cambie en pocos años y la hoy abundancia se vuelva hostil hacia el hombre que provocó dicho cambio.

Cúmulos blancos rodean al valle, desde el centro del valle se ve limpio el cielo y desde el cielo se aprecia la totalidad del valle hasta su frontera con las faldas de los cerros que le rodean. Llueve un poco antes de las cinco de la tarde, lo suficiente para refrescar a la ciudad e hidratar las ganas de asistir al diálogo, sin duda la actividad más trascendente de esta semana, al menos para el que escribe.

Llegamos H. y yo, en el estacionamiento vimos llegar a P. quien retoma los diálogos tras 15 días de ausencia, mientras llegaban los demás amigos comentamos sobre la traducción del español al francés, que está haciendo P. del diálogo “El Valor del Silencio” primero de una serie de tres que conforman “Trilogía” (Tres valiosos diálogos en Alaska con un compañero de trabajo), por Rubén Feldman González. Lo más relevante de nuestros comentarios fue dejar bien clara en francés la diferencia entre el pensamiento y la mente, lo cual explica la necesidad de expresarse en un lenguaje pulido en cualquier idioma sobre el hecho de la percepción unitaria. P. expresó el gusto por la tarea que se había auto-impuesto al decidir traducir estos diálogos a su lengua natal.

Poco después llegan J., J., H. y J.P..

Se hace el silencio tras pedir algunos cafés y otras bebidas no alcohólicas a la mesera.

Para iniciar, P., a petición mía comenzó a relatar lo más relevante de su viaje a Francia, comenzó diciendo que el motivo del viaje era ver a su abuela moribunda, inmediatamente después comentó que vivió 5 días de comunión con ella, que en su compañía y durante el intento de la percepción unitaria su abuela paso a un estado de salud más cómodo que le permitía comunicarse mejor y sentirse menos torturada por la enfermedad terminal.

Al quinto día de convivencia en percepción unitaria con su abuela, ella falleció. Hubo tres días de rituales alrededor de la muerte, sin embargo nos comentó sentirse completamente en paz, que le pareció increíble ver como es que la gente llora, pero por ellos no por el difunto, ya que la muerte del ser querido nos recuerda la propia y hay mucho temor ante ese hecho.

Comentó que su familia le desconoció, que veían en él una nueva persona, y que a algunos de sus familiares les gustó mucho el cambio y a otros simplemente no, pero no lo molestaron porque se veía muy en paz. P. atribuyó ese cambio a la percepción unitaria.

Ese cambio era visible en todos sus hábitos, comía poco de lo que le gustaba, se veía calmo, evitaba discusiones del pasado, hablaba de la percepción unitaria… Pero estas sólo son conductas, lo más relevante era lo que no se veía, lo que el mismo P. llamó intentar sin esfuerzo la percepción unitaria, perder la noción del pasar del tiempo, del cual nunca nos olvidamos, siempre lo estamos midiendo, haciéndolo material, al recordar lo que hicimos ayer, al pensar lo que debemos hacer., eso es lo que quería que sus amigos y familiares descubrieran por sí mismos.

P. comentó arriesgándose a las interpretaciones lo siguiente: “Jamás me había sentido tan contento por la muerte de un ser querido.”

Uno de los amigos que asiste a los diálogos comentó que al intentar la percepción unitaria siente unas irrefrenables ganas de llorar. Dijo: “Esa es la observación, que hay ganas de llorar.”

Comenté que por observación de la tristeza en percepción unitaria debemos de entender lo mismo, que estamos hablando de algo muy concreto, que no estamos dejando pie a interpretaciones en nuestra explicación, no se trata del “elabóralo” de los psicoanalistas.

La observación de la tristeza (que también es miedo y enojo), en percepción unitaria es darse cuenta del piso (el contacto del cuerpo con el espacio), la totalidad del sonido, el campo visual y de la tristeza sin llamarle tristeza, darse cuenta de cada palabra que surge en el cerebro, sin dejar de sentir la silla, darse cuenta del nudo en la garganta sin dejar de observar la totalidad del campo visual, todo al mismo tiempo… La observación sin centro, sin palabras de las palabras, la emoción, la reacción visceral, el peso y el sonido al mismo tiempo, de instante en instante sin preguntarse nada, sin justificar lo observado, simplemente la observación de la totalidad (Nota: La totalidad incluye al observador).

Eso es lo que significa la percepción unitaria de la tristeza-miedo-rabia. Decir percepción unitaria u observación de la tristeza no es el hecho, la palabra no es el hecho.

Se hizo un silencio, la inteligencia descartando la acción innecesaria; el pensamiento. La inteligencia siendo, la pura acción; el silencio, el silencio vibrante de la percepción unitaria, el silencio que es fundamento del diálogo, fundamento de toda acción.

J.P. cuestionó a un amigo sobre su entrevista con un maestro que tuvo, sobre su compartir de la percepción unitaria con su maestro.

El amigo contestó que el maestro se limitó a comparar la percepción unitaria con la meditación y con otras técnicas. Comentó que quizás le faltaron las palabras, el lenguaje pulido para hacerle ver la diferencia… Comentó que quizás lo que faltó fue el intento de la percepción unitaria en su exposición de la misma.

Sin embargo, comentó, mi maestro me trató de hermano, de igual, no invalidó la percepción unitaria.

Comentamos que uno puede darse cuenta que no nos relacionamos realmente cuando nos respetamos, cuando nos tenemos tolerancia, al parecer respeto y tolerancia son palabras que implican miedo, que implican una mente rígida con posturas y con miedo a ser cuestionada.

Buscamos constantemente la comodidad, no sabemos indagar y mucho menos descartar las ideas de los hechos. ¡Nosotros mismos no somos más que una idea! Esto se hace evidente en percepción unitaria.

En esa búsqueda de la comodidad surge la venerada tolerancia y el cuestionable respeto, donde hacemos un pacto de dejarnos en paz y nos pasamos la existencia hablando del clima y cosas intrascendentes o sobrevaluadas como la religión organizada, la política y los valores.

Tuvimos bellos momentos de silencio, la anécdota de P. invitaba a vivienciar los hechos, se percibía poca tensión, no había movimientos innecesarios entre los asistentes, abundaron las sonrisas, la sinceridad y la concordia.

Terminamos a las 7:45, normalmente terminamos a las 7:30, la pregunta que nos hizo terminar fue: ¿La resurrección entonces ocurre durante la vida? Apenas comenzamos a tocar la pregunta negativamente; viendo qué queremos decir por resurrección, qué es la vida, qué tiene que ver con la percepción unitaria, pero ¡por CRONOS!, ese será el tema de nuestro siguiente diálogo ¡en AION!

Jorge Alfonso González Ayala

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