Resumen del Diálogo sobre lo que es y no es la Percepción Unitaria

Puede descargar este documento completo en formato PDF o DOC.
Para poder ver estos ficheros necesita tener instalado el Acrobat Reader © para el formato PDF o necesita el Word Viewer © para el formato DOC.

Monterrey - Nuevo León, México. 2 de Julio de 2005

Asistimos 11 personas a los diálogos sobre percepción unitaria en Monterrey, México. Como ya es costumbre al principio estaban los compasivos que llegan puntuales y el resto se fue acoplando, como la inteligencia les permitió, al diálogo.

La relación sin percepción unitaria no existe, realmente tengo mucho miedo de la esposa o del esposo, y a eso se reduce la relación: al miedo.

Temo decir las cosas porque temo a las consecuencias, así que lo que quiero decir, solo lo actúo en forma de rabietas (mal humor), desprecios, frustración, quejas y conductas hostiles hacia la pareja, los amigos y la sociedad en general. Nuestra conducta no es muy distinta a la de un niño que no ha adquirido el lenguaje.

La cuestión es realmente muy grave, por que la hostilidad es producto de todo el pensamiento que me niego a ver y/o expresar. Cuando siento o pienso algo que no me gusta tiendo a negarlo, reprimirlo, justificarlo, sacarle la vuelta, etc. Esto es un proceso que se replica en cada ser humano, y se ve reflejado en nuestras mal llamadas relaciones.

La relación entre los Yoes no existe, si opero negando la frustración y escapándome del miedo – rabia – tristeza de manera individual, eso es lo que habrá también colectivamente. El Yo es producto del pensamiento y tiene como función darle continuidad a la memoria, esto quiere decir que solo me relaciono con la memoria de la esposa y no con la esposa real. Existe una esposa virtual que es con la que me trato de relacionar y de ahí solo surge la frustración porque la realidad me muestra otra cosa. Todos los problemas de comunicación (o de otra índole) con la esposa (y otros) surgen por la ausencia de la percepción unitaria del pensamiento.

David Bohm y Jiddu Krishnamurti se preguntaban en el libro Más allá del Tiempo si es posible vivir sin ningún tipo de conflicto psicológico.

El amor que conocemos es solamente el de las transacciones; tu me das y todo está bien mientras yo de también.

La percepción unitaria en los hechos permite darme cuenta del proceso del pensamiento, aflora la honestidad gracias a la caída del miedo. Uno no teme las consecuencias de decirle la verdad a la pareja y al mundo. Las demandas y necesidades casi desaparecen por lo cual, el amor de tipo transacción se ve muy reducido.

Si uno se da cuenta del enojo y de la tristeza y del miedo, que en última instancia son lo mismo, no se manifiestan en forma de conducta. Surgen y así como surgen se diluyen, desaparecen. Es la memoria – pensamiento lo que les da continuidad, ¿qué pasa si hay percepción unitaria de ese proceso? Esa es la pregunta de investigación.

Hubo mucho silencio en la reunión, había un sonido que era casi ensordecedor, era un compresor que “rugía en el silencio” a pesar de eso no había molestia, algunas personas se observaban profundamente cansadas, los huéspedes del hotel observaban con curiosidad la silenciosa reunión desde el segundo y tercer piso. No se comentó nada respecto al cansancio de algunos participantes, pero eso era un hecho. Se necesita muchísima energía y mucha lucidez mental para sostener diálogos coherentes y serios en percepción unitaria, sin importar la cantidad de tiempo que duren.

Pasamos a leer el prólogo al libro en Inglés “The Great Leap of Mind diálogos sobre la psicología del Siglo XXI con el Dr. Rubén Feldman González” el cual me parece que es un excelente diagnóstico de la condición humana y un excelente resumen de la enseñanza misma de la percepción unitaria.

La reunión terminó pasadas las 7:30, alguien indicó que era hora de retirarnos, pagamos la cuenta, y la reunión continuó de manera involuntaria y con comentarios sobre el mismo diálogo y otros temas en el lobby del Hotel.

El clima afuera del lugar de reunión era muy caluroso y húmedo, el cielo nublado y despejándose, el piso caliente el sol en el horizonte de color rojo intenso. Nos despedimos en varias ocasiones hasta que todos nos fuimos.

Jorge Alfonso González Ayala

© 2005 AIS-RSM México | Condiciones de uso | Acerca del sitio